Jorge Torres:

Un entrenador con Mayusculas

- por San diego la revista

Jorge Torres es el director de la Escuela de Tenis del country y hace 25 años que enseña con pasión a chicos y grandes.

Nadie puede decir que no lo conoce. Es como una institución en el deporte de San Diego. Jorge Torres es profesor de tenis en el country desde hace 25 años y hoy se desempeña como director de la Escuela de Tenis de San Diego. Su historia, la pasión por enseñar y consejos para un buen entrenamiento.

San Diego La Revista: ¿Cómo te iniciaste en el mundo del tenis?

Jorge Torres: Me inicie a los 6 años en la escuela de tenis de Estudiantil Porteño. Mi papá tenía la concesión del club y me llevaba todos los días después del colegio. Jugué en todas las divisiones del club. Me pasaba todo el día ahí adentro y al vivir en frente, se me facilitaba aún más. Cuando tenía 6 años, muy poca gente jugaba al tenis, 70.000 personas en la Argentina hasta que apareció Vilas y fomentó mucho más este deporte. A los 17 años, comencé a ayudar en los entrenamientos y a los 18 años me fui a la colimba donde también jugaba al tenis y daba algunas clases. A los 19 años comencé a dar clases en Vélez, donde inauguramos sus canchas, y en Estudiantil. Ya en el ‘81 empecé a dar clases en Parque Leloir.

 

La Revista: ¿Cómo llegaste a San Diego?

Torres: En el año ‘94 llegue a San Diego por Sandra Drwexler y Roberto Saloña a una casa, que hoy es la de Coto. Después, me presentaron en la comisión de tenis ya que había solo un profe en la semana pero querían tomar clases en cancha de polvo. En ese momento estaban Jorge Guelfi, Cristina Pico, Graciela Dalul, Horacio Costa y Graciela Vilas. Me tomaron solo de lunes a viernes y, al poco tiempo, ya pude empezar a dar clases en el House de jóvenes viejo, en las canchas de cemento de lunes a domingo. Cuando yo llegué había solo 8 canchas de tenis y dos iluminadas, hoy el sector tiene 20 canchas de polvo y 4 de cemento.

La Revista: ¿Qué representa San diego para vos? Tanto en lo deportivo como en lo personal.

Torres: Estar en San diego es un orgullo enorme, es unos de los countries más importantes de la Argentina. Empecé como profesor y hoy tengo la suerte de dirigir junto a mi socio Eduardo Woljarter. En lo personal, es como mi casa, pasé en estos 25 años más tiempo en el country que fuera de él. Aprovecho el momento para agradecer a todos los que me ayudaron en la cuarentena. Voy a estar eternamente agradecido.

La Revista: ¿Cuáles crees que son las claves para un buen entrenamiento de tenis?

Torres: La constancia, la perseverancia y el orden táctico y técnico. De esa manera, uno puede tener muy buenos resultados.

La Revista: Teniendo en cuenta toda tu historia y los momentos que viviste. ¿Cómo te imaginas el futuro del tenis en San Diego?

Torres: El tenis va creciendo cada vez más. Cuando yo arranqué vivían solamente 20 familias, hoy viven más de 200 y hay muy buenos jugadores que nos representan en intercountries. El secreto para que esto siga creciendo es la escuela de tenis. Hace 8 años que estamos con la escuela y creo que es una de las cosas más importantes que antes no había. Le propuse a Dani Cinti, el director deportivo, por qué no hacemos una escuela para darle a los chicos otras herramientas. Estamos siempre pensando en el crecimiento del tenis en San Diego.

La Revista: ¿Cómo te formaste para ser entrenador?

Torres: El primer curso que hice fue a los 19 años en la Asociación Argentina de Tenis donde no había muchos profesores de tenis hasta que Vilas estuvo en la AAT. Tuve la suerte de estar siempre rodeado de muy buenos entrenadores como Ricardo Cano, 50 del mundo y con Ricardo Rivera que fue entrenador de Vilas 10 años. Trabajar al lado de ellos fue un privilegio y he aprendido mucho. Tengo la suerte de tener amigos entrenadores como Mariano Morachiesi, que es uno de los mejores entrenadores de la Argentina y esto me permite seguir aprendiendo hasta el día de hoy.

La Revista: ¿Cuál es la clave para la formación de  un tenista y  llegar a ser un profesional?

Torres: Primero hay que trabajar mucho, desde que arrancas en la escuela de tenis hasta que llegas a un centro de entrenamiento, pero la clave es la disciplina, el entrenamiento físico como el técnico, la alimentación y estar siempre rodeado de buenos entrenadores. Así y todo es muy difícil llegar a ser profesional, no es algo sencillo.

La Revista: ¿Cómo ves al tenis Argentino?

Torres: El tenis argentino siempre tuvo muy buenos jugadores. Es muy difícil porque estamos en la otra parte del mundo y se hace muy costoso. Los torneos que hay acá no tienen la calidad que los que hay en Europa, pero lo veo bien, con una camada muy buena de chicos. Hay muy buenos jugadores pero también algo que me parece importante es que hay buenos entrenadores que son buscados por el mundo. El presente de Nadia Podoroska fue muy importante para el tenis femenino ya que el tenis de mujeres estaba muy bajo en la Argentina. Siempre teniendo referentes van aparecer más jugadores/as.

La Revista: ¿A qué jugador profesional le ves mayor futuro a nivel nacional?

Torres: Vengo viendo a un chico que fue número 1 Junior del mundo que se llama Sebastián Baez, hoy esta 109 del mundo con tan solo 19 años. Le veo mucho potencial, pero también juega mucho la suerte en el tenis. Sebastián es muy bueno y tiene muchas condiciones pero tiene que dar ese salto para poder ganarle a los buenos y poder entrar sin jugar tantas clasificaciones porque para jugar un Grand Slam si no estás entre los 128 te tenes que ir a jugar la qualy y ya entrar en el cuadro. Jugando 4 o 5 partidos se hace difícil.

 

La revista: ¿Cuál es tu mayor anhelo como profesional?

Torres: Mi mayor anhelo es seguir creciendo y aprendiendo tanto como persona como en lo profesional para poder seguir transmitiendo todo lo que en estos años pude aprender. Me genera mucha felicidad ver cómo mi hija me ayuda en la escuela de tenis. Es raro porque cuando entré al country tenía solo 4 años y verla ayudándome después de 25 años me genera un gran orgullo y satisfacción.

Quiero agradecer a la comisión de tenis por estar siempre para lo que necesitemos y por todo lo que hemos logrado en todo este tiempo.