Leo Sujatovich, socio de San Diego: “La atmósfera de San Diego me resulta inspiradora”

- Por San Diego La Revista

El reconocido músico encuentra en San Diego, donde se ha instalado definitivamente durante la cuarentena, un lugar donde poder dar rienda suelta a sus creaciones musicales. Un repaso por su carrera.

Leo Sujatovich es uno de los pianistas, tecladistas y compositores más importantes del país. Reconocido no sólo a nivel nacional sino también internacional por haberle puesto música a películas y documentales como el recientemente estrenado El Carmel. Tocó con los más afamados representantes del rock argentino, entre otros, Luis Alberto Spinetta. Y desde el inicio de la cuarentena del año pasado, decidió instalarse definitivamente en San Diego. Por qué se siente inspirado para componer en el country, cómo le cambió la vida la pandemia y un jugoso repaso por su historia profesional en esta charla con San Diego La Revista.

 

San Diego La Revista: ¿Por qué decidió quedarse a vivir en San Diego?

Leo Sujatovich: Bueno, como todos sabemos, en marzo del año pasado empezó la cuarentena por el COVID. Yo me encontraba pasando un fin de semana en mi casa y comenzaron a llegar las sugerencias de quedarse en casa y decidimos hacer eso. Para mi esposa y para mí, ahí comenzó nuestro nuevo estatus de residentes en San Diego, cosa que nunca habíamos hecho por un lapso tan prolongado, ya que llevamos más de un año. Ese fue principalmente el motivo por el cual decidimos, por el momento, residir en el Country.

 

San Diego La Revista: ¿Qué lo inspira de este lugar?

Sujatovich: La verdad es que siempre me resultó un espacio muy inspirador por su hermoso verde, por sus dimensiones, por su tranquilidad y porque a lo largo de estos 20 años que llevamos aquí, se convirtió en un refugio, en un espacio de muchas cosas inspiradoras. Todo el tiempo he conservado un pequeño espacio de trabajo en mi casa, lo que hace que muchas veces, el fin de semana, sea un momento para seguir trabajando sencillamente o para comenzar algún proyecto nuevo, alguna nueva obra o para concluir algo que venía haciendo durante la semana. La atmósfera de nuestra casa y de este lugar siempre me resultó absolutamente inspiradora, agradable y me hace muy feliz.



San Diego La Revista: ¿Cómo pasó la pandemia? ¿Qué cambió en su vida?

Sujatovich: La pandemia lamentablemente sigue y me generó un montón de cambios que, afortunadamente, muchos son favorables. En principio, la experiencia de quedarme a vivir aquí y despertar todas las mañanas con la sensación de que siempre es un sábado. Anteriormente, nosotros solíamos llegar aquí los viernes por la noche, cenar en la parrilla del Hípico que, lamentablemente, ya no está, y ese era un modo de recibir el fin de semana. Esa sensación, en algún punto, se extendió y se extiende bastante en el nuevo cotidiano. Eso, inesperadamente, nos sorprendió y hemos adaptado bastante nuestra vida a este lugar, comenzando por haber comprado un lavarropas, por ejemplo, que no teníamos en nuestra casa porque ese espacio lo ocupaba un lavaplatos. O sea que, al venir sólo los fines de semana, la ropa después se lavaba en nuestra casa en capital. Entonces, nos encontramos con que no teníamos cómo lavar la ropa más que lavarla a mano y centrifugar las sábanas a mano (se ríe) hasta que finalmente pudimos comprar e instalar un lavarropas. Es una anécdota de color, pero que nos gusta contar porque habla de la novedad y la dificultad, liviana, por cierto, pero que así comenzó de algún modo nuestra estadía aquí.

 

San Diego La Revista: ¿Cómo cambió su vida?

Sujatovich: Yo, en la normalidad, trabajo en mi estudio que está en el barrio de Palermo y que es un espacio al que prácticamente voy simplemente para chequear que este todo sano y salvo. Pero estoy trabajando aquí: eso fue un cambio enorme porque, en principio, no tengo aquí las facilidades que tengo en mi estudio, que es un estudio de grabación muy profesional y grande, con mi piano de cola y mis equipos de grabación. Aquí simplemente tengo una computadora y un teclado, pero bueno, como decía el gran Hugo Midón, a veces las estrecheces no vienen mal y uno termina sacando conejos de la galera.


San Diego La Revista: El arte fue uno de los rubros más castigados por el cierre de la economía. ¿Cómo lo afectó eso?

Sujatovich: Muchísimo, digamos que mi actividad está un poquito desdoblada, entre la producción musical y lo performático. Todo lo que tiene que ver con los conciertos, con tocar en vivo, inclusive con ir a escuchar música, que es gran parte de mi vida también, se vio muy afectado por lo que ya conocemos, como la suspensión de los conciertos, no poder ir a un teatro, ni a escuchar música, la verdad que es algo complicado y triste. Por otro lado, en mi caso personal, pude seguir trabajando en toda la otra cara de mi trabajo que tiene que ver con la producción, con componer, con mi trabajo audiovisual, el de hacer música para películas, para series, para televisión. Por suerte, eso no se cortó, sí se complicó, pero no se cortó y tuve bastante trabajo durante el 2020, haciéndolo a los ponchazos.



San Diego La Revista: ¿Qué es lo positivo y lo negativo que saca de esta experiencia única en la humanidad?

Sujatovich: Lo positivo tiene que ver con poder aprovechar al máximo lo que uno tiene y lo que tiene a su alcance, no solo desde las herramientas de trabajo, sino también el modo de comunicarnos que hemos tenido y que veníamos teniendo. Encontrarse con amigos o familia a través del zoom fue una experiencia nueva que ayudó bastante a poder tener algún tipo de contacto cotidiano y saber cómo está el otro. Y eso me parece que es rescatable desde ese punto de vista. Uno termina valorando muchísimo lo que en algún sentido antes se estaba naturalizando, por ejemplo: “Bueno, me voy a encontrar con un amigo, con mi hermana, con mi familia”, ahora eso tiene un valor diferente.

 


San Diego La Revista: Cuéntenos qué tuvo que ver San Diego en la música del documental El Carmel

Sujatovich: Honestamente no demasiado, más allá de que llegó el momento de hacer ese proyecto y de trabajar en la música de la serie y encontrarme en cuarentena. Fue bravo en el sentido de, como les contaba antes, tener que arreglármelas con lo mínimo, que técnicamente se reducía a un teclado y a una computadora y la suerte de estar en este hermoso lugar, para poder trabajar. Llegó el invierno y yo estuve trabajando al lado del fuego, del hogar de la casa, que eso no lo hubiera podido hacer en situaciones normales, en mi estudio de grabación no tengo un hogar. Seguramente, San Diego tuvo sus influencias. Ahora, en términos del contenido, todo el contenido de la serie Carmel fue una historia aparte, una historia oscura, compleja y atrapante. A mí me gusta mucho ese género y me resulta un gran estímulo para componer y agradezco haber estado acá para hacerlo.
 

 

Sujatovich: En general soy un hombre sin rutinas, no me gusta tener rutinas, no me gusta tener demasiados horarios preestablecidos, más allá de que hago clases de yoga por zoom y bueno desde que se volvió a habilitar el gimnasio, voy al gimnasio, pero voy eligiendo los horarios en función de cómo vengo con mis cosas, con mi trabajo, pero no tengo rutinas, no tengo esa modalidad.

San Diego La Revista: ¿Cómo ve al país?

 Sujatovich: Lamentablemente no lo veo bien, me parece que el enorme porcentaje de pobreza es algo durísimo que por algún motivo no logramos superar, no logramos bajar, mejorar y eso es algo tristísimo. No sé honestamente de qué depende, pero entiendo que depende de que pueda haber alguna gestión que nos ayude a estar mejor, a generar más posibilidades para todo el mundo, pero en este momento no lo veo bien al país. Hay algunos indicios de cosas que aisladamente puedan estar mejor, pero bueno es un gigante el que está mal y está complicado.

San Diego La Revista: ¿Qué consejo le daría a un joven que quiera dedicarse a la música?

Sujatovich: Que es un proyecto maravilloso, para el cual hay que tener mucha pasión, paciencia, muchas ganas, mucho deseo. Siempre va a ser un largo camino, porque son muchos caminos en verdad, no es uno solo, y cada uno tiene que ir encontrando el suyo, el instrumento que le gusta, la actividad musical que le guste, si le gusta tocar, si le gusta componer, dirigir, grabar, tocar en vivo, si le gusta lo audiovisual, en fin, la música afortunadamente es un mundo enorme de diferentes posibilidades. Pero que solamente van a ser abordables a partir de mucha dedicación y, desde el punto de vista de una decisión férrea, de una decisión que a veces implica riesgos, temores, de qué voy a vivir, cómo voy a ganar plata, si voy a ganar plata, si voy a poder mantener a mi familia o no, pero me parece que lo importante, como en todos los otros caminos de la vida, es poder hacer una apuesta en función de lo que a uno verdaderamente le gusta.

 

San Diego La Revista: ¿Cuáles son los valores que hay que tener para poder construir una carrera tan exitosa como la suya?

Sujatovich: Bueno, yo no sé si tengo una carrera exitosa o no, pero los valores me parece que son un poco los que yo mencionaba antes, que tienen que ver con lograr hacer esa apuesta y encontrar primero cuál es el verdadero deseo, qué es lo que uno verdaderamente quiere y en función de eso apostar, decir: “Bueno dale, voy por acá, contra viento y marea y me voy dedicando a eso”.

San Diego La Revista: Usted trabajó con los mejores artistas del país. Si tuviera que recordar una anécdota de su carrera, ¿cuál sería?

 Sujatovich: Una hermosa anécdota que siempre recuerdo es allá por el año 1984, junto a mi amigo Mario Schajris, habíamos compuesto una canción con letra de él y música mía y nos hacía muchísima ilusión acercársela a Mercedes Sosa. Para eso trabajamos mucho, hicimos un boceto de la canción, cantada por una amiga nuestra, fuimos a un estudio, invertimos nuestro tiempo y dinero también, hasta que finalmente teníamos esa muestra para dársela a Mercedes Sosa. Conseguimos su dirección, su teléfono y legamos a la casa, tocamos el portero eléctrico y ella nos recibió. Nos invitó a charlar un rato con ella y en un momento le dimos un casete, que ella no quiso escuchar con nosotros y nos dijo que cualquier cosa nos iba a llamar y bueno ahí quedo. Empezó a pasar el tiempo, pasaron muchos meses y recién al año siguiente, en el año ‘85, yo me había ido a vivir a Estados Unidos y un día estaba en mi casa en New York, me llamó mi mama y me dijo: “Te llamo porque llamó Mercedes Sosa, quiere que la llames porque quiere grabar la canción de ustedes”.  Entonces corté e inmediatamente la llamé, me atendió el teléfono y me dijo: “Leo querido que hermosa que es esta canción, quiero grabarla para mi próximo disco, pero la voy a grabar solamente si vos estas aquí” y yo le dije que, por supuesto, que contara conmigo. Así que coordinamos con el resto del equipo y volví a Buenos Aires exclusivamente para grabar esa canción, que se llama “Venas Abiertas”. Fue una experiencia maravillosa entrar a un estudio y recibirla a ella para cantar una canción escrita por mí. Eso lo atesoro con todo mi corazón. 
 

San Diego La Revista: ¿Cómo conoció a Spinetta y qué recuerda  de esos tiempos gloriosos de la música nacional?

 Sujatovich: Yo conocí a Spinetta de un modo muy simpático. Fue metiéndome de polizonte en un estudio de grabación donde él estaba grabando un disco, junto con un amigo y nos dejaron entrar curiosamente. Él nos recibió como un amigo realmente, nos preguntó qué hacíamos, qué música nos gustaba y terminó llevándome en su coche a mi casa. Yo me pellizcaba, no podía creer que estaba en el coche de Spinetta y que él me estaba llevando a mi casa. Unos años después, recibí un llamado suyo para tocar con él, así que lo recuerdo también como algo que me dejó una marca a fuego. Fue una época maravillosa de mi vida, yo era muy joven, tenía 21 o 22 años y sentía que se me estaban cumpliendo muchos sueños, porque no solo tocaba con él, sino que estaba de su mano conociendo a un montón de músicos que yo mismo admiraba. También era una época difícil porque era la época de la dictadura, inclusive durante  la guerra de Malvinas, nos tocó ir a hacer un par de conciertos a Uruguay, Montevideo y ver allí un buque hospital inglés, cosas duras que se veían en esa época. Pero, bueno, fue todo un momento muy enriquecedor, que para mí fue también muy fundacional.

 

San Diego La Revista: En su extensa carrera musical, ¿con qué músicos célebres compartió escenario y cuál recuerda como especial y por qué?

Sujatovich: La experiencia de haber tocado con Spinetta y de haber tocado mucho con él, posiblemente haya sido de las más intensas, de las más fuertes. Eso fue en un comienzo de mi carrera y después tuve la suerte de tocar con muchos otros grandes artistas, en diferentes lugares, en diferentes países inclusive. Hay un recuerdo hermoso que tengo, de hace algunos años, tuve la suerte de conocer en España a una cantaora flamenca muy joven, pero muy importante para el género del flamenco, que se llama Estrella Morente. Junto a Estrella Morente hicimos un montón de conciertos, no solo en España, sino también en Estados Unidos, aquí en la Argentina y un día ella me invitó especialmente a tocar al Palau de la música, en Barcelona, que es un templo, es un lugar de una belleza tan increíble, que tocar ahí con ella fue hermosísimo, en un piano espectacular. Eso sucedió dos veces por suerte, así que esa para mí también es una experiencia remarcable como músico, haber tenido esa suerte.

San Diego La Revista: ¿Qué faceta musical disfruta más como músico?

Sujatovich: Yo me reconozco como un músico bastante polifacético, me gusta hacer un montón de cosas con la música. Me gusta mucho por supuesto tocar el piano, que es mi instrumento principal, me gusta tocar en vivo, pero también me gusta mucho toda mi actividad en el medio audiovisual, sobre todo lo que tiene que ver con la música de películas y series. En este momento también, como producto de la poca actividad de conciertos, estoy disfrutando muchísimo la posibilidad de hacer este trabajo, de tener frente a mí una imagen de alguna película, de alguna historia, algo que me dispare muchísimo la imaginación y que sea una fuente de inspiración para componer.

 

San Diego La Revista: ¿Cómo imagina en un futuro la música a nivel mundial? ¿Cree que cambiará y se fusionarán las diferentes corrientes musicales?

Sujatovich: Me cuesta imaginar cómo va a seguir la música universalmente hablando, me parece que siempre está en constante transformación, siempre hay música nueva porque hay gente nueva, hay gente joven que tiene nuevas ideas, nuevas propuestas y, de modo más o menos disruptivo, más original o menos original, pero siempre hay modos en los que la música se vuelve a refrescar a sí misma y eso es maravilloso que ocurra.

San Diego La Revista: De todos sus logros, ¿qué fue lo que más disfrutó?

Sujatovich: De todos mis logros, el más importante es tener a mi familia. Tengo una familia hermosa, una esposa que me ama y dos hijos que son maravillosas personas y maravillosos artistas también, Mateo y Luna. Ellos son chicos muy apasionados por la música, muy deseantes en todo lo que quieren y emprenden. Tienen sus proyectos, su tanque lleno, digamos, de combustible pasional para todo lo que quieran hacer. Están siempre generando proyectos nuevos y eso la verdad que es un logro maravilloso.

San Diego La Revista: ¿Cuál es su mayor anhelo en lo profesional?

Sujatovich: Seguir haciendo música, seguir divirtiéndome haciendo música, me parece que de eso se trata, poder pasarla bien tocando, componiendo, generando nuevos proyectos. Ahora tengo un anhelo y un proyecto muy particular que es que estoy escribiendo un libro autobiográfico. Estoy por escribiendo, por primera vez, un libro que habla de mi historia personal y mi historia como músico. Así que tengo tanta ilusión de escribirlo como cuando a veces me siento a escribir una obra nueva y estoy esperando que llegue el día del concierto para escucharla y ver cómo suena. De eso se trata en este momento.