Historia del golf de Lagartos: Emoción y grandes hitos

La capitana de golf del country rememora los hechos más importantes que le tocó vivir con el escudo de Lagartos tatuado en el corazón. Lo que más destaca: el juego en equipo.

En el mundo del golf la competencia por equipos es lo más esperado del año. Genera un sinfín de emociones tanto en los players como en los aficionados en general. El colorido que distingue a cada club, la tensión por el resultado, la compañía de familiares y amigos, todo eso suma para producir momentos imborrables en cada jugador y, además, recrea un clima de juego único.

Para quienes practican un deporte individual, vivir la experiencia de jugar en equipo es contenedor y excitante. Es desear lo mejor del juego propio y el de los compañeros. Compartir y ganar con el triunfo del otro. Así lo entendieron esos socios pioneros que tomaron la decisión, en la década del 70, de incluir al club dentro de la gran fiesta del golf nacional: los interclubes.

Entre aquellos jugadores que formaron parte de alguno de los equipos que el club presentó a lo largo de los años, existe un denominador común: el sentido de pertenencia. “Estar convocada a una competencia de estas características te llena de emoción. Para mí ha sido un orgullo haber representado al club. Significó mucho entrenamiento, mucha responsabilidad y, a la vez, mucha diversión”, afirma María Inés Nicola integrante del equipo de tercera de 1991.

Jugadoras y excapitanas que enriquecieron esta historia son Lili Sofer, la Rubia, Lucy Zemborain, Grace Pérez Labat, Marina Murga y varias otras que inculcaron en todos el valor de ser parte de esta pasión.

Octubre 2021. El equipo femenino asciende a primera división en el Olivos Golf Club. Gran momento para recordar a todas aquellas jugadoras que fueron construyendo esto a lo largo de los años.

1995, el año del gran logro

Los Lagartos obtuvo varios títulos de Interclub. Su mayor logro llegó en 1995 de la mano del equipo de damas en Primera División. Estuvo integrado por Antonieta Torres, Cristina Delía, Fernanda Punturo, Jorgelina Lejarza, Laura DAngelo, Verónica Pérez Cobo y capitaneadas por Roberto Punturo (“El Chapa”).  “Fue un momento único para mí -recuerda Anto-. Habíamos terminado los tres primeros partidos y dependíamos de mí, que me encontraba trabada en el intento por sacar la pelota del bunker. Para poder salir campeonas necesitábamos ganar ese hoyo (17 del Náutico San Isidro). La presión era total. En el mismo momento que impactó la bola sentí que lo había logrado y no sólo la saqué del bunker, sino que la dejé a un metro del hoyo y la emboqué”. De ese modo, el equipo de damas de Los Lagartos lograba ese título tan ansiado: “Campeón Nacional por Equipos”

Lejarza ha estado presente en la mayoría de los interclubes, fue integrante del equipo campeón de primera, entre tantos otros. En la actualidad es la capitana de golf del club y una de las responsables de unir a generaciones de golfistas. El entusiasmo que le pone a lo que hace es envidiable; por supuesto, sin dejar de lado sus labores profesionales. “Siempre intento esforzarme por mejorar el juego, pero sobre todo para poder formar parte del equipo que representa al club”, sintetiza.

Disputar este tipo de competencias pone a prueba no sólo el nivel de golf de cada jugador, sino también el nivel emocional. Rocío Comparini tenía 14 años cuando debutó en interclubes. “Todos los días salía con dolor de cabeza de la cancha porque mentalmente no estaba preparada -sostiene-. Me crucé con un entorno súper competitivo y tuve que aprender rápidamente cómo comportarme; entendí que era parte de un grupo que dependía de mí, como así también yo dependía de ellas”.

Dicen los que saben que el que se enoja pierde. De ahí la importancia de manejar las emociones. “Cuando sentís que no podes hacer nada más, tenés que acordarte que sos parte de algo grande que te obliga a intentarlo de nuevo y dar lo mejor que tenés para dar -asegura Cristina Delía, referente indiscutida del club y representante de Los Lagartos desde hace más de treinta años-. Este sentido de pertenencia es una de las cosas que más me gusta del interclub”.

El segundo hito

En la historia de los interclubes de Lagartos, un capítulo aparte se dio en Martindale en 2018. Ese interclub fue una batalla demoledora para las jugadoras. Fueron jornadas duras, pero la última fue terrible y en diez minutos se vivieron todos los estados de ánimo juntos. Ese equipo fue otro lujo para el club, entre sus filas se encontraba la actual jugadora profesional Maggie Simmermacher, (además jugadora olímpica), referente del golf femenino en la Argentina. Un lujo para todas, tanto compañeras como rivales, el haber podido compartir cancha con el talento de Maggie. Al equipo lo completaban Rocío Comparini, Camila Boueke, Sol Revah, Jorgelina Lejarza, y Gloria Simmermacher. “Teníamos un equipazo –agrega Boueke una jugadora especializada en match, modalidad muy temida-. Me gusta mucho concentrarme en mi juego y no pensar en lo que hace el otro. Sin embargo, ese día se hizo muy difícil. Veníamos de estar a punto de ascender y ganar la categoría, a solo ascender y de repente solo logramos mantenernos, por suerte quedamos en intermedia pero fue durísimo”.

Recordamos ese día como uno de los más duros de nuestra carrera golfística. “Había que contener a las chicas, pero a la vez era muy difícil hablar en ese momento donde todas vivíamos sentimientos encontrados. Al final del día ganó la fuerza del grupo y eso nos permitió salir con la cabeza en alto”, testimonian las integrantes del equipo. Ese día, sin duda, fueron importantes las jugadoras y también, como decíamos al comienzo, las socias, las familias que siempre apoyaron y acompañaron, como es el caso de Marcela Novillo que se pone la camiseta y hasta les lleva los palos para hacerlas sentir más seguras en cada tiro.

“Jugar interclubes es una manera de agradecerle al club todo lo que hizo y hace por vos. No hay nada más lindo para mí que ponerme la chomba de Los Lagartos. Me encanta que se fomente todo eso en el club y me encanta poder ver que las nuevas generaciones empiezan a vivenciar ese sentimiento y esas ganas de estar ahí”, asegura Delía.

La corrección y el respeto por los rivales y por los propios compañeros es algo que Lagartos promueve desde la escuela de menores de golf y que luego se ve reflejado en cada grupo. Hoy el club cuenta con un gran equipo integrado por referentes históricas y grandes promesas y lo que se rescata es el clima de compañerismo, las risas y la buena onda. “Del Interclub de Tandil recuerdo lo divertida que fue la convivencia con todas en la casa, los paseos. Siempre nos tocaba jugar en Buenos Aires y una vez que logramos salir de nuestra localía e ir al interior ya era todo un plan y encima convivir con personas que mucho no conocíamos fue aún mejor porque nos fue uniendo como grupo -explica Agustina Newton, quien lleva tatuado en su brazo derecho el escudo de Los Lagartos-. Después de dos años ese grupo se consolidó y hoy logramos llegar a primera. Y encima sumamos nuevas generaciones, con la idea de inspirarlas y transmitirles el amor por el club y la responsabilidad de formar parte de un equipo, los valores y el compromiso”.

Por su parte, Sol Revah sostiene que “jugar interclubes es lo mejor que hay porque en ningún torneo siento tanta emoción y adrenalina como en éste. Se siente como una presión extra porque estás jugando en equipo y para tu club. Es un honor llevar el logo de Lagartos y me obliga a dar todo para ganar como sea”.

 

2021 fue inspirador

Este año arrancó con mucha fuerza para el equipo de intermedia. Las chicas ansiaban alcanzar el resultado que les había sido esquivo los años anteriores. De esta manera, dándolo todo, con mucha actitud y buen juego, el próximo año Los Lagartos competirá nuevamente en primera, e intentará recuperar ese trofeo grande para fortalecer aún más la historia golfística del club. “Estamos muy felices de volver a primera. Todo se hizo gracias a mucho entrenamiento. Fue un grupo que se consolidó en el campo de golf, probablemente uno de nuestros mejores Interclubes, en cuanto a resultados”. Sumando en esta ocasión al futuro del golf de nuestro querido club, como fueron Cami, Mili Giordani, como parte del equipo y con el apoyo diario de Delfi Douer, Abril Rivero y Sofi Giordani de la mano de Claudia Zarlenga, quien supo guiarlas de más chicas. No olvidando el apoyo del Directorio, los miembros de la Sub-comisión de golf, y de las amigas, tan enriquecedor al momento de tomar fuerza, Lili, Grace, Marcela, Nancy, Gaby, Maria Elena.

Este año estuvo sembrado de logros. El equipo senior integrado por Cristina Delia, Jorgelina Lejarza, Susana Catapano y Marcela Novillo, jugando en Mar del Plata Golf, una semana antes y con vientos que por momentos sobrepasaban los 60 km, ascendió a la categoría Intermedia. Solo por el juego en equipo se termina una ronda bajo esas condiciones climáticas.

Las futuras generaciones de Lagartos tienen muy cerca a los referentes del golf. Son seres de carne y hueso que luchan por dejar bien parada a la institución. Lagartos hace todo lo posible para que sus jugadores se sientan orgullosos de pertenecer a una institución grande que lleva al golf en su mente y en su corazón. Pero a la vez sabe que el golf de Lagartos es, sin duda, un juego de equipo, donde todos los aficionados aportan su parte.

Por Maria Jorgelina Lejarza

Capitana de golf e integrante de los equipos del club desde 1992.